¿Actividad o terapia?

Ya estamos otra vez con las preguntitas…que si esto que si lo otro….Gabriel, ¿no te haces un poco pesado?

Chic@s, quizás tengáis razón, y quizás siempre empiezo haciendo preguntas, pero si lo pensáis bien, gracias a la pregunta se puede llegar a la respuesta.

compra-venta

Vamos al lío; a menudo, en las residencias privadas, la fisioterapia sirve para vender plazas, camas, etc., ayuda a los comerciales a hacer decidir por nuestro centro al familiar indeciso: “si viene con nosotros su familiar hará 5 días de fisioterapia”, “el/la fisioterapeuta valorará al ingreso y en breve su familiar ya estará haciendo rehabilitación”, “aquí anda todo el mundo, no somos un parquin gracias a las actividades que hacen los fisios”.

Por un lado este aspecto es positivo ya que la dirección del centro visualiza la fisioterapia como un elemento diferenciador de otros servicios, y que el familiar del cliente solicita, demanda. Esta demanda es otro de los aspectos positivos: los familiares, y comento los familiares porque muy pocas veces es el usuario final quien pide o hace el ingreso voluntariamente, exigen que haya fisioterapia, y cuántas más veces mejor, y de hecho compran este servicio: mi familiar ingresa en tu centro a cambio de que haga fisioterapia cada día, que se mantenga activo, que haga cosas, muchas actividades.

Bien, perfecto, parece que está es la realidad: residentes que ingresan con la petición, y exigencia, de los familiares de que hagan actividades, que estén activos, etc. ¿Da igual el criterio del fisioterapeuta? ¿no sirve de nada su valoración? dudar

Está claro que no me refiero a los ingresos de situaciones agudas, pues es muy evidente que requieren de tratamiento de fisioterapia para poder recuperar al máximo; me refiero, sobre todo, a los ingresos que provienen de sus domicilios y que los familiares no se pueden ocupar de su cuidado. Seguramente estos residentes que ingresan llevan tiempo inactivos, con pluripatología, con afectación cognitiva de mayor o menor grado y con una dependencia para las actividades de la vida diaria.

Como es lógico, haremos nuestra valoración y seguramente veremos que con dos sesiones grupales y una individual a la semana, será suficiente para activar a la persona. Habrá que darles unos días para hacer una buena valoración, porque al ingreso, con la desorientación que tiene el residente, es complicado sacar conclusiones.

Pero resulta, (recordemos lo dicho más arriba) que la familia hizo el ingreso con la condición que haría fisioterapia individual cada día, que hiciera actividades, que se moviera. Y entonces la dirección te lo comenta: “oye, hay que trabajar cada día con el ingreso nuevo, tiene que bajar/subir al gimnasio cada día, sí o sí, que si no la familia le busca nueva residencia”.

Entonces, visto lo visto, el/la fisioterapeuta de una residencia privada, ¿hace terapia o bien actividades?, ¿trata o entretiene?

El-grupoAmig@s eso es una lucha diaria. Constantemente tenemos que defender que hacemos terapia, concretamente fisioterapia, que no hacemos actividades para entretener, que hacemos grupos de actividad física para mantener movilidad, funcionalidad, equilibrio, etc. Que aunque lo hacemos ameno y divertido, no estamos entreteniendo, estamos haciendo fisioterapia. Que tenemos una valoración, que nos marcamos objetivos, que hacemos un seguimiento, y que damos el alta, si consideramos que ya hemos alcanzado los objetivos marcados. Qué difícil es dar el alta en una residencia privada!!

Os tengo que dejar…tengo un residente nuevo que la familia exige que…

exigir

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Lo que la gente quiere escuchar

www.vivastreet.clAntonia, mujer, 107 años, la más joven de mis chicas, motorizada con su silla de ruedas porque su corazón está débil. Camina paseos cortos en su habitación, hace crucigramas, baja a las actividades con ayuda de alguien para empujar su silla de ruedas. En fin, una vida tranquila dado su delicado estado de salud.
La semana pasada, Antonia fue al médico para sus revisiones rutinarias. Le comentó al Doctor que no entendía por qué casi no andaba y se asfixiaba al hacerlo, por qué no podía bailar o por qué no podía participar en las actividades de la residencia como hacía antes.

– ¿Por qué Doctor? ¿por qué? Si yo no me he caído.

– Eso, eso, dijo la hija que con sus 86 años no entiendo por qué mamá está dejando de hacer cosas. ¡Pero si está estupenda!

Es cierto, Antonia para su edad, está “estupenda”. Pero no entienden, ni ella ni la familia, que el cuerpo tiene una capacidad y limitación, es decir, un desgaste.

Bueno, el caso es que el Doctor, yo creo que por no saber como no desilusionar a Antonia y a su hija- ya que se sentirían mal si el médico le hubiese dicho que con pasear y hacer AVD es suficiente- le preguntó:

– Antonia, ¿tiene usted fisioterapia en la residencia donde vive?

– Si, si -dijo la hija-.

– Pues nada, le mandamos unos ejercicios para que pueda realizar esas actividades que me dice.

Así que, tan contentas se vinieron a casa.

En cuanto llegaron, la hija bajo directamente hablar conmigo para que Antonia empezase cuanto antes. Me dijo que el médico le había recomendado hacer pedalier, ejercicios, etc…Yo le dije que en el estado de Antonia -gran cardiópata, problemas respiratorios y otras cuantas cosas más- no debía realizar mucha actividad. Con que caminar por la planta, para mi sería suficiente, ya que dependíamos de las horas pautadas de oxígeno. Ante la negativa y mala cara de la hija, le dije que intentaría hacer ejercicio suave con ella.
Así fue, primer día de fisio: Antonia bajo guapísima, maquillada, arreglada en su silla de ruedas. Y, cuando la puse delante de las espalderas, para ir empezando con ejercicios de bipedestación, Antonia se asfixió.

“Bueno, vamos a las paralelas”, pensé “A ver qué tal se nos da” Igualmente, al levantarse y dar dos pasos pasó lo mismo.
Seguimos intentándolo, día tras día, para ver la adaptación al esfuerzo poco a poco. Pero no conseguimos superar el primer paso.

Un día, causalmente estábamos trabajando con Antonia y entró la hija. Vio cómo su madre hacia un esfuerzo titánico para realizar el poco ejercicio que habíamos pautado. Incluso llego a desestabilizarse. Pero como si nada.

Entonces yo me pregunto, ¿porqué muchas veces cuando el paciente/ residente/ familia no es consciente de sus limitaciones, no se le dice la realidad de sus capacidades? Sé qué nuestro trabajo es mantener la actividad para mantener la independencia en la vida diaria. Pero yo, en aquel caso, me dije “Si yo tuviera estos años en estas condiciones cardíacas y pulmonares, la verdad es que me conformaría con tener una vida dentro de mis capacidades”. Es decir, no dejar de hacer nada pero a mi ritmo. Dar mis paseos sin asfixiarme, moverme por mi habitación pero sin tener que hacer grandes esfuerzos que me supongan estar las siguientes horas estabilizandome…

¿Nos os parece?

Zapatitos de charol

¿Zapatos? Que importante es la forma, el ancho, la altura, si son abiertos o cerrados,

20131024-125914.jpgel olvidado puente….Nunca me había fijado en el tipo de zapatos que usa la gente, hasta que empecé a trabajar con mis chicos.

Cuando trabajas con ellos, te das cuenta que no todos valen, observas que usan zapatos que no son de su número, o llevan tacón, o simplemente están modificados con un corte realizado en un momento determinado .

Cada vez que hay que comprar calzado, insistes a las familias y trabajadores sociales que les “recomienden” zapato ancho, cerrado, sin cordones, ajustados, es decir, de su número, que no tengan la suela de piel para evitar resbalones, sino suela de goma aunque ésta tenga más posibilidad de trabarse en el suelo e interrumpir de forma imprevista la marcha.

Así fue como, un día, le recomendamos unos zapatos ” geriátricos ” a Carmen. Le dijimos cómo debían ser los zapatos para evitar las posibles caídas. No reparamos en que Carmen, había sido bailarina en sus tiempos mozos  y que, dentro de esos parámetros que le habíamos aconsejado, daría importancia a la estética de dichos zapatos.

Así que un buen día, Carmen bajó a fisio con sus zapatos nuevos. ¡¡Si!! eran de su talla, cerrados y tipo deportivos pero lo más sorprendente es que eran rojos de charol, como ella me dijo: “Se negaba a llevar zapatos de mayor”. A ella le encantaban los zapatos y había intentado ajustarse alas características que le dijimos pero sin renunciar a la estética.

Esto es lo que merece la pena de mi trabajo, que tiene la capacidad de sorprenderme diariamente, como los niños.

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Somos FISIOTERAPEUTAS

cartell afisionat

Esta entrada está motivada por la de mi compañero de blog Gabriel Liesa Qui s’han cregut que som nosaltres? http://gabriel-liesa.blogspot.com.es/2013_04_01_archive.html” (¿Quién se han creído que somos nosotros?) Os recomiendo su lectura ( es en catalán pero merece la pena el esfuerzo).

Somos FISIOTERAPEUTAS, así en mayúsculas. Los que nos dedicamos a la geriatría tenemos que saber de trauma, respiratorio, reumatología y eso hace que no podamos liderar el avance de la fisioterapia que abanderan los compañeros de otros ámbitos. Esta afirmación puede parecer verdad y hacer que muchos compañeros tiendan a minusvalorar a aquellos que nos dedicamos. Esto es lo que más daño nos hace, ese aire de hermano pobre para el resto de compañeros que hace que se perpetúe esa sensación.

No me extenderé en dar las razones de esta situación ni en justificar el valor del fisioterapeuta geriátrico y gerontológico, coincido con Gabriel en su análisis al 100%.

En lo que si que quiero entrar es en desmontar esta afirmación que tanto daño nos ha hecho.

Hay campos en que los fisioterapeutas que trabajamos en residencias podemos ser avanzadilla en fisioterapia. Salvo excepciones (perdonad mi conocimiento sesgado de la srealidad) tenemos algunas particularidades a tener en cuenta:

  1. Nuestra soledad solo puede solucionarse teniendo una relación intburrosensa con el resto de los profesionales. Por tanto estamos en disposición inmejorable para desarrollar los aspectos relacionados con el papel del fisioterapeuta en los equipos multidisciplinares. Opinamos, hacemos valer nuestras opiniones y nos corresponsabilizamos de las decisiones que el equipo toma.
  2. Nuestro contacto con el entorno cercano de nuestros pacientes es muy grande. Debemos recordar que nuestros pacientes, como hecho diferencial, tienen como cuidadores/as principales a los gerocultores/as y su hogar es el mismo en que realizamos nuestra intervención. Esto hace que nuestra influencia sobre estas circunstancias pueda ser global e intensiva y nuestra capacidad de cambio sobre el día a día del paciente será mucho mayor que la que tendrán muchos de nuestros compañeros. ¿Qué mejor situación para avanzar en un paradigma en que la función y el enfoque biopsicosocial tienen un peso predominante?
  3. A nivel de formación, nos convertimos en un elemento necesario para asesorar a pacientes, gerontólogas y familias en el proceso de mantenimiento/ganancia de autonomía, transferencias, autocuidado, utilización de ayudas técnicas… Nuestra actuación incluye por tanto la educación sanitaria, campo que creo que debe ser uno de los objetivos prioritarios de la fisioterapia para su desarrollo y difusión.
  4. La situación residencial de nuestro paciente nos permite marcarnos objetivos a muy largo plazo. No tenemos la presión de un número concreto de sesiones, no dependemos de la decisión de otro profesional sobre la continuidad del tratamiento, condicionantes económicos que impiden al paciente costear la periodicidad o duración del tratamiento…
  5. Algunos de nuestros residentes son personas mayores sin problemas de autonomía. De esta manera podremos iniciar programas de prevención y fomento de la autonomía personalizados. Eso puede ser la lanzadera ideal para el necesario desembarco de la fisioterapia en la prevención (indispensable para este tipo de población).
  6. Nuestra visión se diferencia de la de muchos de los otros ámbitos de actuación de la fisioterapia (quizá solo la compartamos con la fisio en pediatría), en que nuestro hecho diferencial es el paciente, y no la patología. Eso nos ayuda a avanzar en el tratamiento centrado en la persona, dándole el protagonismo al paciente y no a la terapia o la técnica utilizada. ¿No es este un buen camino para la fisioterapia?

Todo esto es un cúmulo de circunstancias que colocan a la #fisiogeriatria en disposición inmejorable para aportar en el crecimiento de la profesión. Es nuestra responsabilidad hacerlo.

Si, vale,  estoy siendo muy optimista y solo estoy remarcando aspectos positivos y no los muchos problemas con los que nos encontramos, pero esa es la intención en esta entrada, hablar de lo que la fisioterapia geriátrica hace cada día por los pacientes y por la fisioterapia.

Durante mucho tiempo el trabajo en residencia geriátrica fue una opción fácil para encontrar un trabajo (aunque mal pagado) y así poder adquirir experiencia para un trabajo mejor. Por suerte cada vez veo más gente joven interesada en la geriatría y más fisios de mi generación que se dedican y luchan día a día por mejorar. El siguiente paso es creérnoslo y difundirlo. Ese es el camino, ¡no lo dejemos!

Bueno, acabada la primera entrada después de la presentación, ahora solo queda esperar a publicarla y ver reacciones. Espero que sean algo benévolos con uno de los novatos. ¡Ostras!, mis pensamientos se han colado en la entrada. Espero que siempre sea así.

Y me olvidé de Amanda

Últimamente estoy un poco manga por hombro. Para coronarlo, hoy pasamos ninguno sobra.una de las múltiples inspecciones, auditorias… o como se llame la que toca esta semana.

El caso es que, más o menos tenía la idea de tener los datos controlados. Aunque tenemos 218 plazas -casi siempre al 100%-, tenemos a gala en el departamento (mi auxiliar y servidora), conocer y relacionar nombre y cara de más del 85% de los residentes. Así que, cuando llegó mi momento de gloria, con la auditora,  estaba tranquila.

No quiero contaros la cara de sota que se me puso, cuando me pidió los datos de diez usuarios de la casa. Boba no, lo siguiente. Me faltaban datos por actualizar. Os cuento que he de evaluar el equilibrio y la marcha de todos una vez al año mínimo, escribir en el evolutivo de todos cada tres meses, evaluar unos gestos funcionales cada seis meses. También llevo la asignación, control y registro de las ayudas técnicas para la marcha y las transferencias y me encargo del control y seguimiento de las caídas que acontecen en el centro. Esto es un mínimo obligatorio a cumplimentar. Ademas de mi parte de la evaluación funcional del residente cada seis meses… Creo que olvido algo… hummm…¡Ah, si! llevo los tratamientos de fisioterapia del centro (con su seguimiento y tal).

Es mi trabajo, y ya está.  Normalmente lo llevo “levemente” atrasado, pero me aprieto un poco y lo pongo al día.

Así que entender mi desconcierto, cuando no veo los evolutivos de Manuel, con el que llevaba hablando una semana y tenía anotados en el eternocuadernitodelbolsillo un montón de datos para volcar en la historia. Y, para rematar tampoco había pasado los datos de su mujer. Ya van dos. De 218 no es nada, pero la auditoría extrae diez expedientes como muestra.

Pero lo peor, lo peor de todo, resultó ser el “olvido” de Amanda. Ella es del grupo de los asistidos-asistidos. Hemiplejía derecha, sonda nasogástrica, pautas posturales, doble incontinente, dependiente para todas las AVD, Tinetti cero, Barthel cero, Norton… Pero aún así se quien es, se cuando le pasó todo, se en qué planta está. Se quién la lleva, quien es su familia  y las infecciones que ha tenido,… Y hacía más de un año que no había hecho una anotación. Ni evolutivo, ni gestos, ni riesgo de caídas, “ni ná de ná”.

Manuel es autónomo, casi un chaval -salvando el pequeño detalle de la edad-. Pero Amanda no. Amanda requiere muchos mimos, muchos cuidados, mucha gente implicada… Y yo quedé como una desentendida… Me quedé helada. Me dolió. Me pareció una falta de respeto hacia ella.

Quizá os suene excesivo. Pero llevo quince años en la casa. Soy más antigua que muchos residentes. Y no llevo nada bien que me pillen en un renuncio.

Así las cosas, al amanecer, he cogido un poco de tierra de la maceta del balcón y he jurado, como en “Lo Que El Viento Se Llevó” que no me volverán a pillar en una situación así… ¡Faltaría más!

Lo que hay que tener

¿Qué se necesita para ser un fisioterapeuta en el ámbito de la geriatría? Fácil, el título de graduado o diplomado en fisioterapia, y estar colegiado.

birrete

Vaaaaleeee, muy simpático el hombrecito…en serio, ¿qué hay que tener para ser un fisioterapeuta en este ámbito, y concretamente en una residencia privada? Muchas cosas, y de diferente índole. Intentaré explicarme:

.- Una de las cosas principales es tener el máximo conocimiento posible de todas las áreas de la fisioterapia. En los mayores nos encontramos con todas las patologías posibles, y que afectan a todos los sistemas y, frecuentemente, al mismo tiempo. Neurología, traumatología, respiratoria, incontinencia, etc.

.- Hay que entender que ser mayor no es una patología, es una fase de la vida en que, si todo va bien, tarde o temprano llegaremos. Por tanto, las frases “eso que le pasa es normal, es por la edad, etc…” hay que eliminarlas y observar atentamente que está pasando. Y por esa misma razón, la educación sanitaria, el sabe promocionar el movimiento y la funcionalidad, es un pilar en nuestro ámbito.

.- Tener una gran capacidad de observación, entender que la persona es un todo y que diversos cambios en el estado de una residente pueden ser debidos a múltiples factores: des de una infección de orina, una discusión con la compañera de habitación o que la familia hace un mes que no viene a verla.

.- Tener imaginación. Imaginar como con tan poco material, a veces, y con espacios poco adecuados, a veces, se puede hacer el trabajo que uno quiere, debe y puede.

innovar

.- Saber innovar, crear situaciones nuevas y estímulos diferentes. Normalmente, en los centros, consultas y hospitales, los pacientes están un tiempo determinado. En las residencias están años, el promedio es de unos 5 años, por tanto es importante saber innovar para mantener la actividad y la funcionalidad el máximo tiempo posible. Y no sólo es bueno para los residentes, es bueno para nosotros mismos. No hay nada peor que la monotonía.

.- Tener capacidad de comunicación, saber explicar a los residentes, al resto del equipo y a los familiares, el porqué de nuestro tratamiento, consejos, formaciones, indicaciones, etc. Un mensaje mal dado es peor que cualquier mala praxis.

.- Saber que no se puede ganar siempre. Frecuentemente, salimos de la universidad con el concepto de mejora, de quitar ayuda técnica, de la mejora continua. El verbo que más se utiliza y el más difícil de conseguir es el de “mantener”: mantener la marcha, la funcionalidad, el movimiento activo, los cambios posturales, etc. La frase “no hagas tu lo que pueden hacer ellos” es la base para conseguirlo. Si hay que cambiar una muleta por un caminador, se hace. Y habrá un momento que nuestros residentes nos dejarán, es ley de vida y hay que aceptarlo.

sonrisa.- Tener afición al teatro. ¿Comorrrr? ¿al teatro?. Púes si, al teatro. Cuando llegamos a la residencia, es ir a casa de nuestros residentes. Por tanto, todo lo que nos afecta en nuestra vida, se tiene que dejar en la taquilla. Ponerse el uniforme de fisioterapeuta y trasmitir alegría, empuje, ánimos. Conseguir risas en una actividad grupal, es el éxito máximo para nosotros, señal que los residentes están atentos, perciben tu magia y quieren repetir.

.- Tener paciencia, temple. A veces se dan situaciones complicadas, con los residentes, con los compañeros, con dirección (maldito convenio!!!). Hay que aguantar el tipo.

Cómo veis, no es poco lo que se necesita. Pero lo que se recibe a cambio no tiene precio. A los estudiantes que he tenido en prácticas siempre les digo que, aunque las condiciones económicas, materiales, horarios y demás no ayudan a escoger el camino de la fisioterapia en geriatría, lo que se puede llegar a aprender no te lo quita nadie y no tiene precio.

Y por último, os dejo una frase que he leído en una novela (para ser exactos, la novela es “Victus” de Albert Sánchez Pinyol) que dice así: “Lo heroico no está en un acto, sino en la constancia”. Para trabajar en una residencia de gente mayor, hay que tener constancia.

constante

Fisioterapia, Geriatría y otras opiniones

¡Bienvenidos a “Fisioterapia, Geriatría y otras opiniones!

personas mayores

Este blog es la aventura de cuatro fisioterapeutas, que desarrollan su actividad en el mundo de la Geriatría, para dar a conocer su ámbito de actuación.

La decisión de iniciar nuestra andadura este día no es casual. Hoy es el día internacional de la persona mayor y no se nos puede ocurrir ningún otro mejor para iniciar oficialmente un blog como el nuestro.

Durante demasiado tiempo, la fisioterapia en geriatría, ha sido tratada como la hermana pobre de la fisioterapia. El reducto de aquellos que no pueden acceder a trabajar en otro ámbito de actuación. O el refugio del nuevo fisioterapeuta, a la espera de un trabajo mejor.

La situación laboral , regulada por convenios como el de la discapacidad, de residencias privadas o el del personal laboral de la comunidad autónoma de turno, no ha ayudado ni un ápice a cambiar esta imagen.

Nuestra intención es mostrar la realidad de la fisioterapia en geriatría. Qué hay detrás de ese nombre. Como por ejemplo toda una serie de profesionales con capacidad de innovación y que, por la tipología de sus pacientes, son todoterrenos de la fisioterapia. que beben de todos los otros ámbitos de actuación y las adaptan a la complejidad del paciente mayor. Ya sea en su domicilio, en una residencia, centro de día, hospital, centro socio-sanitario o consulta privada. Y que, no sólo tratan, sino que cuidan, mantienen, hacen prevención, estimulan la actividad y promueven la salud y la educación sanitaria.

En este blog podréis encontrar dos tipos de entradas.

  • Las que periódicamente publicaremos los autores del blog. En ellas, podréis leer nuestras opiniones, estudios, anécdotas, entradas a compartir, etc. Cada uno de nosotros desde nuestra “línea editorial”. No esperéis encontrar una uniformidad en ellas. Precisamente queremos que este sea un punto de encuentro de opiniones, mostrar aquello que cada uno de nosotros considera digno de compartir. Intentaremos que cada semana tengáis a vuestra disposición una entrada.
  • Una serie de colaboraciones. Éstas serán de fisioterapeutas dedicados a otros ámbitos. Pero también contaremos con otros profesionales de la salud. Ellos nos expondrán sus experiencias con la geriatría y la gerontología. Estas colaboraciones no tendrán una periodicidad exacta. Hoy mismo contamos con la excepcional colaboración de un gran colega. Os aconsejamos que no os la perdáis.

Por último, después de nuestras presentaciones individuales y de esta entrada inaugural, sólo nos queda esperar que os guste y que colaboréis  -siempre que queráis-, dándonos vuestras opiniones, siguiendo el lema del 2.0 “Nadie sabe más que todos juntos”.

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