¿Qué hago yo aquí?

Angoixa i por

Hace poco tuve la gran suerte que el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid me invitará a las II jornadas de Fisioterapia en geriatría y gerontolgia, organizadas por su comisión de geriatría y gerontología, en la que aparte de ser tratado con suma exquisitez por parte de Julio Labella, presidente de la comisión, como por parte de Carlos Valiente y Jose Santos, Decano y Secretario General respectivamente del Colegio, vi una jornada de gran nivel. Y encima, acompañado de los fisios tuiteros Manuel (@fisiobell) y Patri (@MiniPatriFisio). No se puede pedir más!!

En ella se hablaron de diferentes temas del mundo de la geriatría, ya sea en el ámbito hospitalario como en el residencial, pasando de la rodilla al hombro, de l’EPOC a nociones de alimentación saludable, así como un resumen del trabajo de la comisión de geriatría del Colegio.

Pero me quiero centrar en la ponencia que hizo el psicólogo Manuel Nevado, que para mí fue la mejor. En ella nos hablaba de los trastornos de la conducta de las personas mayores, y sean por afectación de una demencia cómo por afectación psiquiátrica.

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Nos dio toda una seria de claves para entender a las personas afectas de demencia o trastornos, basándose en la importancia de conocer la historia de vida de cada residente, para que conozcamos mejor cuáles son sus reacciones y motivos que las llevan a hacer determinadas conductas.

Hubo una frase que me caló muy dentro, y cito textualmente “A veces, el problema no lo tiene el residente, lo tiene la organización del centro” Bang!!! Qué gran verdad!! ¿Os imagináis teneros que levantar a una hora concreta, quieras o no? ¿Poneros la ropa que os digan, no poder escogerla? ¿Comer si o si a la hora que toca? ¿O iros a dormir sin tener ni pizca de sueño? Eso es lo que ocurre en muchas de nuestras residencias, y a veces no nos damos cuenta de que ese puede ser el origen de los conflictos. Todos tenemos una rutina establecida, y cambiarla de golpe y porrazo no tiene que ser fácil para nadie.

Manuel nos hizo ver como de importante es el momento del ingreso, y la gran desorientación que ello conlleva para la persona. El hecho de no saber cómo será el centro a dónde vas, con quien vas a compartir el espacio del día a día, quien te va a ayudar en las actividades de la vida diaria, son preguntas lógicas que todos nos haríamos al ir a un centro residencial. Con los nervios y miedos que ello conlleva.

Ello me llevó a reflexionar sobre cuántas veces mi valoración a las 48h del ingreso cambió al volver a valorar a la misma persona una semana después: mejor atención a las preguntas, mejor respuesta, mayor funcionalidad, etc.

impressionat

Para poder hacer una buena atención, hace falta prestar atención a la persona. No todos somos iguales.

Os dejo otra frase memorable “ no hay que poner la tirita sin saber dónde está la herida”, no actuar sin saber por qué ni de dónde viene ese trastorno conductual.

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