La Sra. “No” dijo Sí

En todo grupo humano, da lo mismo cual, cada persona cumple un rol diferente. Uno de ellos es el liderazgo. Entre el grupo de personas que vive en una residencia (y remarco lo de VIVEN ALLÍ, están en su casa) también. En la residencia en la que trabajo uno de los líderes es la Sra. No. Ella tiene en “posesión” ese sofá del salón que domina todas las puertas y todos los movimientos de todo el que pasa. De lo primero que me dijeron fue “no conseguirás que haga nada”.

yes no

La Sra. No no caminaba desde hacía 3 años, no tenía dolor en las rodillas porqué “un médico me pinchó y me lo quitó, pero eso me dejó sin cartílago y no tengo” (imaginad mi cara al oírlo). Realiza las transferencias sin ayuda y sin dolor. Presenta una obesidad mórbida. Tiene un dolor en el hombro izquierdo que le provoca impotencia funcional que nunca se dejó tratar “porque lo tengo desde hace muchos años y me dijeron que no me dejara tocar”. Además tiene insuficiencia venosa en las EEII que, como no, nunca se dejó tratar.

Tampoco participaba en prácticamente ninguna actividad programada, pero nunca dejó de opinar sobre quien podía o no podía realizar cada una de ellas.

¿Y ahora que hacemos? Aquí recuerdo la entrada de mi compañera Olga Cures (https://fisioterapiageriatriayotrasopiniones.wordpress.com/2013/12/05/obligue-usted-a-mi-madre/ ). Solo me quedaba insistir.

En la reunión de PIAI en que se trató su caso, el equipo estuvo de acuerdo en que el primer paso era conseguir que entrara en la dinámica de actividades de la residencia. Nuestro objetivo era conseguir un SÍ.

Mis primeras decenas (¿o fueron centenares?) de veces que intenté conseguir el primer si, la respuesta siempre fue la misma. Es cuando decidí (con su consentimiento) llamarla Sra. No.

Dada la animadversión con cualquier cosa que se pareciera a la fisioterapia decidí no insistir en que accediera a que le planificara tratamiento y buscar su primer sí en otro lado. Decidimos incluirla en el grupo de salidas. Una vez a la semana (si el tiempo meteorológico lo permite) salimos a un parque cercano. Como la Sra No no hace ascos nunca a una buena conversación (y un poco por dejar de oírnos) accedió a probar. NOTICIA: ¡Un SI!

Los siguientes meses colaboré con el resto de compañeros en que la Sra No fuera diciendo Sí a actividades planificadas por la educadora, la psicóloga….

Tocaba seguir esperando la oportunidad para acercar el ascua a nuestra sardina. ¿Y llegó!.

Se le indicó un vendaje circulatorio y tratamiento postural por un empeoramiento en su insuficiencia venosa y accedió. Decidimos que yo le colocaría el vendaje. Uno de esos días con la excusa de mover el sillón para poder subir el reposapiés, utilizamos el caminador de la vecina para que se levantara. Ese fue el momento para pedirle que diera unos pasos y de ahí a que camine hasta el lavabo, todo ha sido una.

El refuerzo positivo hecho por todo el equipo, el estímulo de las gerontólogas (bendito tiempo dedicado a que les parezca importante que los pacientes deambulen) han obrado “el milagro”.

Al deambular se ha dado cuenta que puede utilizar su hombro sin dolor y ha empezado a “dejarse tocar”.

Nunca he hecho una sesión al uso de fisioterapia con la Sra. No (como con tantos otros residentes) pero no tengo ninguna duda de que su tratamiento empezó hace mucho tiempo. En el momento en que empatizamos con ella, buscamos su adherencia a otras actividades, cambiamos poco a poco sus rutinas… estábamos contribuyendo a conseguir este objetivo y, aunque a muchos pueda parecerles que no, estaba haciendo fisioterapia, la que en ese momento ella necesitaba.

Ni que decir tiene, que el cambio que se ha producido en una de las líderes ha facilitado que muchos otros residentes hayan cambiado su actitud ante las actividades y tratamientos propuestos.

En el último PIAI, en el que ella estaba presente, seESPELMES valoró su cambio y ella manifestó lo que ha mejorado en el último año y lo satisfecha que está por ello.

Nuestro último “Si” es el que acabó de decidirme a escribir sobre ella. En la última celebración de cumpleaños de la residencia accedió a bailar conmigo. No seremos grandes bailarines, pero fue un gran baile.

Dedicado a la Sra No. ¡Gracias!

Así me muera

FinalesLa muerte es un ave que puebla todo rincón de la vida. Pero, qué duda cabe, que se hace más presente en las residencias de mayores asistidos. Compañera lógica de la vida. Los ancianos sienten su aliento en la nuca.

Unos pasan olímpicamente de ella, de su sombra y de su aliento. Abren los ojos y se alegran de estar un día más vivos. Puede que maltrechos, pero vivos. Y agradecen poder pasar un día más con nosotros.

Otros, ni hacen caso, ni dejan de hacerlo. Abren los ojos, se dan cuenta de que han amanecido un día más y tiran para adelante, como si fuera un trabajo más. Es lo que hay. Estamos vivos, pues sigamos con las rutinas.

El siguiente grupo es el que más dolores de oído provoca a la de la guadaña. Los que sazonan toda conversación con los conocidos “¿Qué pinto yo aquí?”, “A ver si Dios se acuerda de mi”, “A ver si me muero de una vez”… Pero es un perfil que se aferra a la vida como a un clavo ardiendo, cuando creen ver el brillo en el borde de la guadaña. Dicen que quieren quitarse de en medio, pero son usuarios altamente demandantes de atención y cuidados. Son usuarios que, haciendo declaraciones más o menos evidentes de querer que se les quite ya de en medio, sus acciones no acompañan a los comentarios.

Existe un grupo más. Aquellos que realmente quieren morir. Estén bien o mal. Tengan o no familia. Sean supersimpáticos o más bordes que una esquina. Aquí nos encontramos con dos tipos. Los que llegan a buscar activamente el final y los que no hacen nada por evitarlo. Y el suicidio, por si no lo sabéis, es más frecuente entre ancianos que en cualquier otro rango de edad.

Este grupo es para el que se ha diseñado el protocolo de riesgo de suicidio. Protocolo que se activa con carácter de emergencia y que concierne a todo el equipo profesional y, si se puede, a toda la familia. Reuniones de emergencia para aunar criterios y decidir las acciones a tomar. Algo complicado. Es una gran preocupación.

En mi centro, en sus dieciocho años de existencia, hemos tenido casi una decena de suicidios. Algo que nos deja muy tocados. Si, hemos conseguido solventar otros tantos. Pero quién los recuerda. Te quedas con la herida de un trabajo que quizá pudo ser mejor, más rápido, más certero, más todo.

Ramona lleva con nosotros diez años. Es relativamente joven. Presenta una hemiplejía derecha y afasia. Usuaria de silla de ruedas eléctrica que le dio mucha libertad para moverse por el centro, participar en actividades y salir de paseo. Pero los problemas con su hija -apenas la visita y el trato es tirante-, las limitaciones progresivas y el “cansancio”, nos la pusieron en el disparadero. No es que manifieste que quiere suicidarse, así tal cual. No, es más fino. Ha dejado las actividades, no pide ayuda y presenta múltiples caídas. Tras cada una de ellas, dice que si se muere tampoco pasaría nada. Tampoco acepta ayuda para las transferencias en el baño -donde se ha caído siempre-. Se cansa rápidamente, cuando no le entiendes y se frustra más. Está más decaída, y se siente un poco desesperanzada. Suficiente para valorar un riesgo de suicidio o dejarse llevar.

Y esa realidad, ese riesgo inminente, te pone la carne de gallina.

Ahí estamos, tema de la próxima reunión general del equipo -todos los turnos-. Por nuestra cuenta, ya hemos empezado a tomar medidas.

Nos vamos de excursión

 

(Música de excursión

Para ser conductor de primera,
De segunda, de tercera
Para ser conductor de primera
Hace falta tener buen humor

Acelere, señor, acelere
Acelere, acelere,
Acelere, señor, acelere,
Acelere señor conductor.)

 bus white

¡¡¡Siiií, chicos y chicas!! ¡¡¡Hoy nos vamos de excursión!!!

Jejejejejeje…esa misma cara puse yo el día que en la primera residencia que trabajé, me dijeron que tenía que salir de excursión con los residentes a Montserrat .

Montserrat

Para quien no sea de Catalunya, Montserrat es una montaña del centro, donde hay un monasterio muy bonito donde está la “Moreneta”, una virgen negra a la que el pueblo catalán le tiene mucha fe (hasta un conseller de un partido de izquierdas le rogó que lloviera el año que hubo una sequia muy importante en Catalunya). Pues bien, a Montserrat hay que ir cada año…las tradiciones en geriatría son sagradas.

Mi primera reacción fue negarme: ¿Por qué tengo que ir? Eso no lo contempla mi contrato laboral, ni tampoco es fisioterapia; A mí no me enseñaron nada de eso en la universidad.

Ciertamente, no me enseñaron nada de eso, ni tampoco está en el contrato, pero ¿no es fisioterapia? Ahora, eso no lo tengo tan claro.

Evidentemente fui a la excursión, ¡¡¡y al principio lo pasé fatal!!. Yo era el referente para las sillas de ruedas, para los desplazamientos, con o sin caminador, para los cambios posturales…Fue entonces que me di cuenta de la importancia de la fisioterapia, sea en el centro residencial,  sea en casa, o sea de excursión.

Fue el momento idóneo para recordar a los usuarios el porqué es importante que vinieran a mis sesiones grupales, o porqué en las sesiones individuales hacíamos mucho movimiento activo y poco masaje.

Fue el momento perfecto para hacer a los familiares que nos acompañaban el porqué era necesario que sus familiares vinieran a las sesiones de fisioterapia, o la necesidad de cambiar el caminador de 4 patas por uno con dos ruedas, o la importancia de tener dos ruedas grandes en la silla de ruedas, para salir por la calle.

Y fue el momento idóneo de recordar a las compañeras gerocultoras el porqué de hacer los cambios como les había explicado días anteriores, como acompañar durante la marcha tal y como lo habíamos enseñado, o lo necesario que era que los usuarios fueran el máximo tiempo autónomos.

mochilas

Fue de excursión, cuando vi la aplicación directa de la fisioterapia en gente mayor…por eso os animo a que salgáis de excursión, para aplicar a fisioterapia allá dónde vayáis!

Al final del camino

Ayer llego, J.L. la mandaron desde el hospital para terminar su vida en la que será su última casa.cuidados paliativos, escucha
Era tarde y hacía frío. J.L Llegó en ambulancia y, destemplada, llegó a su habitación. Habitación, en la cual, vive con su compañera que no entiende por qué a J. se le realizan unos cuidados especiales, o por qué el personal se vuelca de manera especial. Así que decide llamar la atención abriendo ventanas, haciendo ruido ¡Que injusto! Pero así nos volvemos cuando somos mayores, siempre queremos ser nosotros los especiales .

Si, no entiende esos cuidados, que una persona en sus últimos días necesita, no sólo sanitarios, sino de escucha tanto a ella como a la familia, de periodos de silencio, de llantos, de recuerdos. Esos momentos de dolor que, sólo pueden ser controlados por esas bombas cargadas por el equipo de ESAD compuesto por médico y enfermera. Profesionales especialmente entrenados para, además de paliar, escuchar,  dedicar el tiempo que normalmente no se puede dedicar en una consulta.

Desde mi pequeña parcela, subo cada día con la esperanza de poder aliviar en todo lo que pueda, con un leve movimiento, al poner una almohada para descargar la postura que ella no puede corregir, escuchar lo que siente en ese momento, sus preocupaciones, sus pequeños deseos, tan pequeños, como pasar unos minutos fuera de la cama. Y ella, agotada por el esfuerzo que le supone vivir te regala una pequeña muesca en su rictus, o una mirada que te dice GRACIAS. Gracias por haberme movido ese brazo, por….por estar ahí, ahí cuando la tendencia en general del moribundo es dejarle en su cama.

Eso, eso son los cuidados paliativos. Bueno no hay mucho que enseñar, creo que todos de distinta manera realizamos nuestros cuidados que no son tan especiales como creemos, sí pensamos que realmente lo que hacemos es HUMANIZAR los últimos días de vida de una persona. Lo difícil es saber parar el ritmo que llevamos diariamente, y dedicar tiempo a algo que no es específico de ninguna categoría, sino de todas en su conjunto, DAR AMABILIDAD, CONFORTBILIDAD… Lo mejor de nosotros.