Yo para ser feliz quiero un andador

Hace unos días, tras una intensa mañana y cuando por fin podíamos sentarnos “para escribir”, a la auxiliar y a mi nos cayó la del pulpo. Así sin anestesia.

Yo para ser feliz quiero un camión

Yo para ser feliz quiero un camión

Como si de una tormenta tropical se tratara, dos familiares entraron en la sala y al acercarse a la mesa dejaron caer suposiciones, mentiras y amenazas. Al menos primero saludaron y se presentaron. Que otros ni eso.

Tras el “Hola, somos familia de Manuel” y sin tiempo para devolver el saludo  nos espetaron:

-Mi tío necesita un andador, se lo tienen que dar. Y nos han dicho que la fisioterapeuta, usted, ha dicho que no. No está bien, arrastra los pies y si se cae tendrá que asumir las consecuencias y aceptar su responsabilidad…- Ala, todo del tirón y casi sin respirar.

– Lo primero, llevo veintidós años asumiendo mi responsabilidad profesional. Así que no tiene que recordármelo. Segundo, los andadores son de la residencia, no míos. Y no se dan, se prestan – como los había callado continué-. Tercero Manuel, lleva una semana en el centro, ha iniciado un programa de tratamiento y estamos valorando la necesidad o no de ayuda técnica y cuál es la más indicada. Y cuarto, existe un orden lógico de ayuda más leve, como un bastón, y la más importante la silla de ruedas. Hay que dar la ayuda justa y correcta. Porque podemos estar empeorando la situación.

Si, también lo solté sin respirar. De una tacada. Pero a mi no se me entra agitando delante de mis narices la responsabilidad.

Después de estas dos parrafadas, la familia se calmó y pude explicarles que lo que ellos querían no se iba a corregir. Manuel presenta una postura en  flexo tanto de cadera, como decolumna lumbosacra. De años, muchos años, de evolución. Pensaban que el andador sería la solución. Un apoyo que le hiciera enderezarse. NO he visto, en veinte años, un sólo anciano que corrija esa postura con un andador.

Recordemos que el andador es una ayuda técnica para la marcha. Le da estabilidad, descarga peso de miembros inferiores, etc. Pero no está diseñado para mantener la postura erecta. Es más, estos usuarios, adaptan su marcha con el andador a su postura. Caminan con los brazos extendidos hacia delante, alejando el andador de su situación ideal. En algunos casos, no lo alejan tanto. Pero usan el mango para apoyar los antebrazos, como si estuvieran acodados en la barra del bar,… Y seguir doblados.

Con los días, he visto que mejorar su estabilidad con el andador y se le ha prestado. Pero la postura no ha variado ni un centímetro. Al final de nuestra charla, mucho más amistoso que el inicio, creo que comprendieron que parte de lo que buscaban no se iba a conseguir.

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10 pensamientos en “Yo para ser feliz quiero un andador

  1. excelente entrada y excelente respuesta. Es cierto, a veces la gente olvida que a los que nos gusta nuestro trabajo lo ejercemos con responsabilidad SIEMPRE, no por defendernos, si no por el bien del paciente. Por otro lado también es frecuente olvidar que aunque en ocasiones lo parezca no hacemos milagros. Existen problemas y desgracias, la pérdida de ciertas funciones y estados son desgracias inevitables. Los fisioterapeutas sólo solucionamos los problemas

    • Creo que la gente confunde mucho sus expectativas, sus gustos y SUS necesidades, con las del familiar/paciente. El diálogo y la confianza son básicos. Gracias por compartir tu opinión Aurora, me gusta conocerla.

    • ¡Qué manía con subir la altura de los mangos! Debe ser una tradición. He pensado hacerles una foto con la altura recomendada y con SU altura recomendada. Para demostrarles que es una tontería.
      Un placer leerte Oier.

  2. Me temo que por desgracia mas de uno nos vemos retratados en el trato por parte de algunas familias. Ahora mismo estoy amenazada por un señor con “enviarme al hospital” palabras textuales, si su madre se cae. Y todo porque quieren que vaya en silla de ruedas por la propia comodidad de la familia (y la señora camina con andador de manera autonoma) En fin…Triste

    • Siempre se puede llegar a un punto medio -para que sólo vayas al consultorio-. Por ejemplo, si ellos quieren desplazarla con silla, que lo hagan. Pero el resto del tiempo con andador. ¿La madre cómo lo ve? A fin de cuentas estamos hablando de ella.
      Otra opción es hacerles firmar un documento, sobre la aceptación por parte de ellos de los riesgos de deterioro si emplean la ayuda técnica no adecuada. Aunque normalmente pasa lo contrario, que se firma cuando se niegan a utilizar una ayuda o a recibir un tratamiento.
      Afartucase ya nos cuentas como evoluciona.

      • Eso fue precisamente el origen de la amenaza: el proponer que en el centro caminase, como siempre habia hecho, y que el resto del tiempo que pasa con la familia en su casa usara la silla. La madre no esta en condiciones de opinar, y de todas maneras es la tipica señora que se lo hace todo encima, siendo continente, por tal de no caminar 10 metros hasta el lavabo!!!

  3. Pingback: Lágrimas reprimidas | Fisioterapia, Geriatría y otras opiniones

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