¡Ándate!

la foto-18¿Os acordáis de aquel abuelo, cuya familia vino avasallando exigiendo un andador para el protagonista? Aquel que caminaba “doblado”

¿Si? Bien, pues ya tiene andador. Si, un kilómetro por delante, para seguir cómodamente doblado. Pero lo tiene. Ah, nada más conseguirlo, desapareció de la sala de fisioterapia. Yo creo que hasta me esquiva.

Aprovechando la ocasión, amiguitas y amiguitos, os recuerdo que un andador es una “Ayuda para la marcha”. Y no para la estática o la postura en bipedestación. A las pruebas me remito.

Un andador descarga hasta un 50 % del peso corporal, frente al 25 % máximo del bastón convencional. Lo desvía a los apoyos de miembros superiores. Amplía la base de sustentación y proporciona estabilidad.

Por todo ello, está indicado – en términos generales -, cuando hay problemas en la marcha. Bien sea por dolor, trastorno del equilibrio, edad avanzada, al inicio de la marcha con prótesis, en poliartrosis y síndrome postcaída.

Sin embargo, no hay que olvidar que aumenta el esfuerzo de miembros superiores, que han de estar equilibrados entre sí. También rompe el patrón de marcha fisiológico. Y NO  es la única ayuda para la marcha. Ni tan siquiera la más indicada en todos los problemas y edades.

y una cosita más. Las empuñaduras han de estar a la altura de trocánter mayor. Salvó excepciones. No al revés.

Más allá de esto, podemos elegir material, color, asiento, con dos o cuatro ruedas, con cesta, infantil, con apoyo axilar, etc.

Ya se que todo es sabido, pero quería repasar con vosotros  estos cuatro datos.

 

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Luchando contra la monotonía

(Disertación a raíz de pensar en la mitología griega)

La monotonía. Una de las definiciones de la RAE de monotonía es la “falta de variedad en cualquier cosa”.

Caballo Troya

La monotonía, a mi entender, es el gran caballo de Troya en una residencia. No suele haber mucha variedad en el día a día: las mismas actividades a las mismas horas, las mismas personas, mismas conversaciones, misma decoración en la habitación…Y eso des de la posible perspectiva del residente. Pero ¿al profesional le pasa igual?

A menudo, en conversaciones con compañeros, o hasta conmigo mismo, suelo escuchar que nuestro trabajo en una residencia se vuelve monótono: mismas actividades, a las mismas horas, con las mismas personas, reuniones que se tratan los mismos temas, conversaciones sobre las mismas cosas…que monotonía!

Ciertamente nuestro trabajo suele volverse monótono. El simple hecho de que a menudo no tienes un compañero de profesión provoca que la imaginación de cada uno llegue a un límite. Proponer cosas, así como nuevos enfoques o el hecho de probar cosas diferentes y que no sean aceptadas, nos produce una sensación de frustración que nos lleva a la sensación de monotonía y nos acerca peligrosamente a la sensación de burnout.

sisifo

Creo que una parte importante de nuestra frustración y burnout en nuestro trabajo se produce por la monotonía. La sensación de estar viviendo un tipo de castigo de la mitología griega, como el de Sísifo en dónde el castigo se repite día a día, nos produce una sensación de vacío y de agotamiento que nos hace plantear muchas de nuestras actividades, opiniones y valores.

 

¿Y sólo depende del profesional? Mi opinión es que no, no depende sólo de él. Para mi depende mucho más de las instituciones, de como éstas enfocan el cuidado de sus residentes y trabajadores, como favorecen o no el hecho de innovar, de procurar una estancia en el centro significativa para la persona, el usuario (eje principal de todo) pero también para el profesional, para todo aquel que trabaje en el centro.

La Atención Centrada en la Persona (ACP) nos puede ayudar a poder romper esa monotonía, puede ayudar al centro a hacer que la estancia de sus usuarios tenga significado para cada uno de ellos, tenga un valor que se tenga que mantener vivo como la luz de una vela, preservando su tenue luz como única. Luz de una vela

 

Y no sólo hacia el usuario, sino también hacia el profesional. Se habla mucho de la ACP enfocándola sólo hacia el usuario, pero también sirve, y mucho, hacia el profesional. El enfoque de la ACP provoca que el profesional se replantee muchas cosas, no sólo de sus tratamientos sino también de sus valores.

Este replanteamiento global de las instituciones, de los profesionales, de los usuarios, de las familias, que comporta la aplicación de la ACP convierte la monotonía existente en algo efímero. Nos lleva, estoy convencido, a una aventura diaria y sin descanso en busca del bien comunitario en una residencia. Nos lleva, sin freno, a un trabajo conjunto que no tiene fin y que provoca que cada día sea un día diferente, nuevo, y porque no, apasionante. ¿os imagináis poder sentir alguna cosa así? ¿Sentir pasión y ver la pasión en los demás?

Quizás sea como la Odisea de Ulises hacia Itaca, pero sólo de decirlo ya me parece apasionante, ¿a vosotros no?

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No puedo evitarlo…No puedo acabar esta entrada sin la canción de Lluis Llach, Viaje a Itaca…espero que os guste

 

 

 

¿Y porqué no nos vamos de fiesta?

serpentinas¿Por qué no nos vamos más de fiesta con nuestros residentes? Sí, sí, no me he vuelto loco, ¿DE FIESTA!

Parece claro, o al menos yo lo tengo bastante claro, que la mejor manera de trabajar con nuestros pacientes es el realizar acciones significativas. De nada nos sirve idear programas de ejercicios específicos que no conlleven la realización o consecución de actividades relevantes para la persona y aún más cuando tratamos con pacientes con deterioro cognitivo.

¿Se os ocurre algo más significativo que divertirse? La verdad es que pocas cosas. ¿Cuantas veces habéis llegado al viernes sin fuerzas para nada, pero en el momento en que alguien os ha llamado para hacer algo divertido han llegado unas fuerzas que no sabíais tener? Nuestros residentes no son diferentes a cualquiera de nosotros en esto. No en vano una de las maneras que tenemos de conseguir adherencia a nuestros tratamientos es conseguir que estos sean estimulantes y, sobretodo, divertidos.

medalla centenariaEl pasado día 15/06 nuestra querida Sra F cumplía su primer siglo de vida y pocos días después lo celebrábamos por todo lo alto. Música en directo ( con el cantante avisado de todas las canciones con las que F nos obsequia habitualmente), coordinación con las autoridades para que le entregasen la medalla centenaria, flores, un libro de dedicatorias de sus compañeros y de los trabajadores….
No voy a entrar en la cantidad de actividades que permitió la preparación de la fiesta ideadas por las compañeras psicóloga y educadora. Voy a centrarme en todo aquello que me aportó desde el punto de vista del fisioterapeuta.

Por un lado al nivel de los residentes.
La Señora B. tiene muy claro que necesita un caminador para desplazarse, es más no quiere ni oír hablar de que puede hacer muchas actividades de su día a día sin él. Verla girar y girar al son de la música me ha dado un argumento muy sólido para convencerla de que lo necesita sólo para exteriores, y que, si seguimos trabajando, es posible que ni para eso ( sólo necesita la confianza y desde ese día la tiene).
La Sra. P. tiene muchas dificultades para hacer ejercicio activo con sus manos, nada mejor para conseguirlo ¡qué tener que aplaudir los bailes de la Sra. B!
Aquella Sra. en silla de ruedas está bailando olvidándose de ellas y girando sobre sus ruedas, siendo consciente de lo que es capaz de moverla.
Seguir el trabajo con residentes como la Sra. No (¿os acordais de ella?), seguir nuestro trabajo de empatia, busquedas de nuevos Sí por parte de todos los profesionales… Por cierto, la Sra No después de algunos problemas respiratorios y circulatorios ha hecho un retroceso, ya no deambula y, ahora el trabajo, es que vuelva a decir si a hacerlo, ese día, la Sra No, volvió a bailar.

También para mostrar muchas cosas a las gerocultoras.
Allí pudieron ver como algunas de aquellas personas a las que persiguen para que se sienten cuando están deambulando solos son capaces de bailar con una mínima ayuda.
También observar como es posible hacer levantarse a una residente como la Sra. U. que con su deterioro cognitivo y que habitualmente es difícil que siga órdenes sencillas, con el estímulo adecuado, es capaz de levantarse y cogerte para que bailes con ella.
No se me ocurre una mejor manera de poder concienciar, transmitir y conseguir ser entendidos…

Y a nivel de equipo es una gran oportunidad para trabajar en un contexto diferente, con ciertas “libertades” para que fluya la colaboración para la consecución de objetivos comunes. Una gran oportunidad de cohesionar y fortalecer el equipo.equipo bailando

Teniendo claro todo lo que he dicho, llegó el momento de las preguntas;
¿Por qué parece que asistir a una fiesta no es trabajo nuestro? ¿Por qué estamos dispuestos a desaprovechar todas esas potencialidades que nos ofrece una situación excepcional? ¿Registramos ese tipo de situaciones como intervenciones o las consideramos fuera de la fisioterapia?
Quizás sea por que no somos capaces de transmitir todo esto a nuestros superiores o por la sensación de debilidad que tiene el colectivo de los fisios de nuestro ámbito (muy favorecida por las últimos recortes horarios…).
Yo prefiero pensar que podemos hacer nosotros. Debemos reforzar nuestra presencia y compromiso en los equipos técnicos para poder fomentar un cambio del tipo de atención que reciben nuestros residentes. Reaccionemos a la adversidad haciéndonos más fuertes. Pero esto da para otra entrada y me estoy yendo del tema.
Os doy otro ejemplo de este tipo de situaciones excepcionales que no debemos dejar pasar, Nos vamos de excursión de @gabifiscat que se explica mucho mejor que yo.

Y la pregunta más importante de todas, ¿Es verdaderamente esta la situación o solo es una percepción errónea mía? Espero que me podáis responder con vuestras opiniones.

¡A tomar por culo!

Así de claro.  En pocas palabras

Ayer una paciente me mandó a tomar por culo. También me mandó -por si la opción no me gustaba- a la mierda. Mentó a mi madre (nada bonito, por cierto) y me esquivaba hasta con la mirada. De lo de las patadas, las bofetadas, los puñetazos,  tirones de pelo y los intentos de morderme el brazo, ya ni hablamos.

La familia estaba superazorada (¡Qué pijo me ha quedado!). Normal, mi madre tampoco dice tacos, agrede o insulta. Por mucho que yo les decía que no pasaba nada, no podían evitar sentirse mal, pidiendo perdón cada cinco minutos. No es fácil de asumir, ni de comprender, que una lesión en el cerebro transforme a tu madre en una bestia parda.

El trabajo, en este caso, se centra en recuperar el control de tronco, recuperar el equilibrio, para avanzar hacia una marcha mínimamente asistida…. Bueno, realmente el objetivo es mío. El marido lo verbaliza como “a ver si esto mejora y podemos volver a casa”. Y “eso” no se si se refiere a la independencia de la mujer, al vocabulario correcto, a la desaparición de la agresividad con los demás, o a todo junto.

Por tanto, una parte importante de mi trabajo es ir aunando objetivos con la familia, para que todos tiremos en la misma dirección.  Educar en dar la asistencia justa y en el momento oportuno. No proteger en demasía, no dejar que ella dirija la vida de todos con su comportamiento. Para ayudarle es necesario comprender cómo caminar con ella, como sentarse y levantarse, y dónde hacerlo y dónde no. 8421394540866

También es necesario ir ayudando a buscar las ayudas externas. Un centro de tratamiento en su ciudad, una ayuda a domicilio, un centro de día. Y hacer ver que todo esto no implica que te preocupas menos. Todo lo contrario.

Yo sigo yendo, las mañas que dan los años hacen que no me lleguen las galletas. Y los conocimientos consiguen que los insultos no me afecten en los más mínimo.

Podeis pensar “¡Vaya marrón!” Yo digo “¡Menudo reto!”. Tratar a alguien que no me deja ni que la toque. No es que el tratamiento correcto sea hands off. Es que ella NO ME PERMITE HACERLO (acabo de recordar cierta serie de televisión…). Así están las cosas. Llevamos pocos días, pero creo que podemos hacer muchas cosas.

Seré rara, pero me ha puesto las pilas que me manden a la mierda.