Y caen las hojas

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Pasa el tiempo. Las estaciones se suceden, una tras otra. Impecables, certeras, exactas. Y llega el otoño y caen las hojas de los árboles. Sin remedio, es así.

Pocas cosas hay más seguras que el hecho de caer las hojas de los árboles en el otoño. El invierno se acerca, y la caída de las hojas nos lo afirma. El frío se nota más en el ambiente, y el día se acorta.

¿Pero esto que es?!!!! ¿una entrada hablando de fisioterapia o el monólogo de un friki fan de Game of Thrones?

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¿La verdad? No sé que deciros. Una cosa es cierta, por muy fan que sea de la serie, no os voy a hablar de ella. Más bien os hablaré de lo que entiendo por fisioterapia poniendo un ejemplo en relación a la caída de las hojas.

Todos los que trabajáis en residencias sabéis que toca decorar las paredes y las salas comunes para las fiestas señaladas: Navidad, fin de año, la llegada de la primavera o, como es el caso, la gran fiesta del otoño…¿Cómo? ¿que? ¿Hallowen?…Por favor!! La castañada!! Panallets, moniatos, castañas calientes, castañeras delante el fuego ( el cambio climático se las está cargando) y claro está, hojas caídas de los árboles.

Pues bien, des del equipo de fisioterapia decidimos echar una mano en la decoración proporcionando el material básico: las hojas.

¿Y cómo lo hicimos? Os invito a leer la entrada que hay en el BLOG de mi residencia explicando el momento.

Creo que con las imágenes os haréis una idea de como fue la sesión.

La verdad es que pudimos poner en práctica todo aquello que trabajamos en las sesiones de actividad física. Y lo mejor de todo, es que los usuarios se dieron cuenta de cuantas cosas podían hacer todavía, y de lo importante que era asistir al grupo, aparte de ver la utilidad de los ejercicios que hacemos.

En un espacio cerrado como la sala del gimnasio, en el mejor de los casos, no proporciona demasiada realidad cotidiana: el suelo no esta inclinado, no hay viento, ni se nota el frio o el calor de la calle, el ruido de coches, y tampoco hay demasiados elementos para motivar o hacer más real los movimientos.

gimnasio

Por ello, salir al exterior fue la comprobación de que la actividad que hacemos en la sala nos ayuda, nos es significativa si la ponemos en práctica en el exterior, nos trae recuerdos de antaño, nos hace sentirnos vivos. Que placer tan grande sentirse vivo.

Y todo ello, entre risas, confesiones, charlas, y abrazos.

Y sí, creo que la actividad que hicimos fue pura fisioterapia.

Invierno

Aunque el invierno se acerque, repetiremos.