No es por joderte

– No es por joderte, pero vamos a poner una reclamación -. Así me informaba la hija de una residente.

¿El motivo? Su madre no asistía a tratamiento desde hacía mes y medio.

En ese momento de frustración, no te queda más remedio que darle la razón, estaba en su derecho si era lo que consideraba oportuno. Por mucho que te fastidie, por mucho que te sientas injustamente acusada.

Tras casi una hora de conimageversación, te reconocen que el departamento también es víctima de la situación. Falta de personal, bajas sin cubrir, falta de personal auxiliar en el departamento, aumento de los usuarios con necesidad de fisioterapia…

Pero, siendo un centro público ¿qué opciones, para mejorar la atención de su madre, tienen? Pues, salvó la opción de tirarse al suelo y patalear, poco más.

Los ambientes se crispan. No por un personal no capacitado, no por desconocimiento, falta de aparatos, protocolos y tal. Cuanto más fuerzas a tu personal, cuanto más tensas la cuerda, más accidentes se producen, más descoordinación, más fallos. Pasamos por momentos en los que recortar en servicios sociales es sólo cuestión de números. Dinero para la dependencia, dinero para personal, para presupuestos, para formación…

Lamentaban que la queja fuera a caer, con todo su peso sobre mi, pero no saben como manifestar que no les gusta lo que se está haciendo con las residencias del servicio regional. Y lo peor es que, tampoco yo, se muy bien cómo hacer llegar a los que deciden, que se están equivocando. Que se lo están cargando… Bueno, puede que eso es lo que quieran. Mal servicio, quejas, mal rollo, tensión…

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