Nadie cuida mejor que la familia

fisioterapia y mayoresTrabajar con mayores, tanto en residencia como en domicilio, tiene un librillo de frases típicas. Tan típicas que, si hago un concurso tipo “Un, dos, tres” todos las corearíais sin equivocaros.

Una de ellas es aquella de “Mientras yo pueda cuidar a mi madre, no va a una residencia. Como yo, no la van a cuidar”. Bueno, vale, son dos frases, ¡Qué observadores sois!

El caso es que ni es verdad, ni es mentira del todo. Supongamos que la parte del aseo, la alimentación, los cuidados con la medicación,… puede que sea la correcta. Aunque los cuidados de atención directa no son tan sencillos -por mucho que le pueda parecer a todo el mundo-. Si fuera así ¿Por qué tenemos auxiliares de enfermería que estudiaron para ello? Porque, en cuanto nos metemos en cosas más profundas,  la verdad se va tornando más mentira. No digo que los familiares mientan, sino que lo que pueden hacer es poco. Porque al ir subiendo en la especificidad, va subiendo la complicación y la necesidad de formación.

En los casos en los que voy a domicilio, me encuentro con mucha voluntariedad pero también mucha oscuridad. Entonces, parte de mi trabajo es indagar en qué se hace, cuándo se hace, cómo se hace y quién lo hace. Puedo ir a tratar al cuidador o al anciano. Pero en ambos casos, conocer todo eso es vital para conseguir el objetivo de mi tratamiento. Si no lo valoro y lo corrijo puedo conseguir que mi trabajo quede a medio camino.

Y la gente, cuando abres esa puerta, se vuelca. Has de tener cuidado. Dar poca información. No por egoísmo, sino porque has de asegurarte de que ha sido bien recibida y comprendida. Ya sabes mejor poco y bien. Si de golpe enseñas diez movilizaciones, diez ejercicios, …, al final mezclarán cien dudas.

Es obligado hacer una correcta formación a domicilio. A lo largo de la sesión, suelo tantear qué conocimientos, qué necesidades tienen y qué fallos pueden existir  y todavía no son conscientes. Brindar tus conocimientos suele ser muy bien recibido, nadie les cuenta nada. Nadie les dice si lo hacen bien o mal. Nadie les cuenta que hay ayudas técnicas que pueden facilitar su trabajo y cuidar su salud. Y nadie se lo dice porque sencillamente nadie se lo plantea.

Mantener a las personas mayores en su barrio, en su casa, en su familia es algo muy necesario para mantener una correcta atención en los distintos niveles. Muchos ancianos no deberían estar  en una residencia. Muchos otros deberían estar en una residencia. Pero si la atención domiciliaria se deja en manos de familiares y personas poco formadas no podemos avanzar en ese camino.

Es algo que da para un debate interesante ¿Cómo debería ser la atención a los mayores en su casa?¿Cómo orientar la fisioterapia?¿Cuál es el modelo más adecuado?¿Alguien se lo está planteando? Hay mucha tela que cortar. Siento que yo -y los que trabajan como yo a domicilio- somos parches en una atención mal desarrollada.

Lo que nunca haremos será suplir su amor.

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